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Poco tiempo después de la muerte de Aarón, el
Señor dijo a Moisés: "Toma a Josué,
hijo de Num, y pon tus manos sobre él delante del sumo
sacerdote Eleazar y del pueblo, y delega en él tu autoridad,
para que el pueblo le obedezca". Moisés hizo lo que
el Señor le ordenó y dijo a Josué: "
Se fuerte y no temas. Guiarás a los israelitas hasta la tierra
de Canaán y harás el reparto de la tierra. El Señor
irá delante de ti, no tengas miedo".
Poco tiempo después, llegaron al monte Nebo. Desde allí
Moisés pudo mirar más allá del río
Jordán y ver la tierra de Canaán, pero no llegará
a entrar en ella. Moisés murió sobre el monte Nebo
y Josué se convirtió en el nuevo líder del
pueblo de Israel.
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PASO DEL RÍO JORDÁN
Para llegar a Canaán los israelitas debían atravesar el
río Jordán. El Señor había dicho
a Josué como deberían hacerlo: "Los sacerdotes llevarán
el Arca de la Alianza. Cuando lleguen al río Jordán
y se metan en el agua, ésta se detendrá y el pueblo podrá
pasar. Cuando haya pasado todo el pueblo, los sacerdotes se retirarán
y las aguas del río volverán a fluir".
Cuando los reyes de los reinos vecinos se enteraron de que el Señor
había secado las aguas del Jordán hasta que pasaron,
perdieron todo su valor para luchar ante los hijos del pueblo de Israel.
CONQUISTA DE JERICÓ
La ciudad amurallada de Jericó tenía cerradas
todas sus puertas con cerrojos, nadie salía ni entraba por miedo
a los israelitas, que se encontraban cerca.
El Señor dijo a Josué: " Tú y tus guerreros
daréis vueltas alrededor de los muros de la ciudad durante seis
días. Siete sacerdotes irán delante del Arca de la
Alianza tocando sus trompetas. El séptimo día daréis
siete vueltas, cuando los sacerdotes hagan sonar fuertemente las trompetas,
el pueblo se pondrá a gritar fuertemente y las murallas de la
ciudad se derrumbarán".
Los israelitas hicieron lo que el Señor les había dicho
y el séptimo día las murallas de Jericó se derrumbaron.
Los israelitas entraron en la ciudad, mataron a sus habitantes y después
las quemaron. La plata, el oro, el cobre y el hierro que encontraron
se guardó como tesoro del tabernáculo.
EL PUEBLO DE GABAÓN
Muchas de las ciudades de Canaán estaban preparadas para luchar
contra los israelitas, pero los habitantes de Gabaón prefirieron
llegar a un acuerdo. En vez de luchar se convierten en sus esclavos.
El rey de Jerusalén se enfada con los gabaonitas porque
han hecho la paz con Israel. Así que, junto a otros cuatro reyes,
deciden declarar la guerra a Gabaón.
Los gabaonitas son atacados por los cinco reyes y envían a un
hombre para que pida ayuda a Josué. Cuando los israelitas
llegan a Gabaón, los soldados de los cinco reyes se asustan y
empiezan a huir. Entonces el Señor hace que caigan grandes piedras
de granizo desde el cielo, y mueren más soldados por el granizo
que por los guerreros de Josué.
Josué se da cuenta de que se va a poner el sol y los soldados
de los cinco reyes van a poder escaparse; ora al Señor y dice:
"Sol, detente sobre Gabaón" . Y el sol se detuvo hasta
que el pueblo de Israel venció a sus enemigos.
Josúe y sus guerreros tardaron varios años en derrotar
a los pueblos que vivían en Canaán. Una vez conquistada
la tierra prometida la repartió entre las doce tribus: Rubén,
Simeón, Judá, Dan, Neftalí, Gad, Aser, Isacar,
Zabulón, Benjamín, Efraín, Manasés.
Efraín y Manasés eran hijos de José. La tribu de
Leví no tuvo parte en la distribución de las tierras,
pero se les asignaron ciudades dentro de las diferentes tribus para
que las pudieran habitar y dedicarse al sacerdocio.
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