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Isaías era un joven de buena familia al que le tocó
vivir la difícil época de la conquista de Samaría
por parte de Asur en el año 722 a. de C. Fue contemporáneo
de Amós, Oseas y Miqueas.
El año en que murió el rey Ozías, Dios se
le apareció en el Templo y lo llamó para que fuera su Profeta.
Isaías nos lo cuenta en su libro del siguiente modo:
Ví al Señor sentado en un trono grande y muy alto y sobre
El, volaban serafines, que se gritaban el uno al otro: "¡Santo,
santo, santo es el Señor! ¡Toda la tierra está llena
de tu Gloria!".
Y entonces dije: "¡Ay de mí, voy a perecer¡ Soy
un hombre con labios impuros y vivo en medio de un pueblo de labios impuros.
Estoy perdido, porque he visto con mis ojos a Dios, al Señor".
Entonces voló uno de los ángeles hacia mí, llevando
en la mano un tizón que había tomado del altar con una tenaza.
Me tocó con él la lengua, diciendo: "Tu culpa ha sido
borrada, y te han sido perdonados tus pecados".
Y oí la voz de Dios que decía: "¿A quién
enviaré? ¿Quién será mi mensajero?"
Yo dije: "Señor, yo quiero ser. ¡Envíame!
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Entonces Dios me dijo: "Vete y dile a mi pueblo: ¡Oid pero
no entendáis! ¡Ved, pero no conozcáis! Endurecerás
los corazones de este pueblo. Haz sordos sus oídos y ciegos sus
ojos, para que, viendo con sus ojos, no conozcan y, oyendo con sus oídos,
nada entiendan. De otro modo podrían tomarse mis palabras en serio
y quizá se salvarían".
Y yo le pregunté al Señor: "¿Hasta cuando, Señor?"
Dios me dijo: "Hasta que sus ciudades queden vacías, sin habitantes,
y sus casas sin hombres, y hasta que los campos se conviertan en desierto.
El Señor los llevará lejos de sus ciudades aunque quedará
una pequeña semilla que será raza santa". (Isaías
6)
Así fue como Isaías se convirtió en uno de
los más grandes Profetas de Dios, anunciando al pueblo de Israel
que un día el Mesías salvaría a su pueblo
y le traería la Paz y la Justicia para siempre.
Vivió en Jerusalén y fue consejero y asesor de los
reyes Jotam, Ajaz y Ezequías. Obedeciendo
los mandatos de Dios, advirtió a los reyes del peligro que corrían
si daban culto a dioses falsos, anunciándoles la destrucción
de Isrrael y el Templo de Jerusalén.
Siendo rey Ezequías, hijo de Ajaz (722 a. C.) los
asirios tomaron Samaría, llevó a sus habitantes deportados
a Nínive,haciendo desaparecer el reino del Norte. Isaías,
según la tradición, murió martirizado cuando Manasés,
hijo de Ezequías, subió al trono.
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