A Pedro se le atribuyen dos Cartas Apostólicas escritas desde Roma. También se las denomina católicas, porque están dirigidas a todos los cristianos; .

La primera la escribió hacia el año 63 y está dirigida a las comunidades cristianas de Asia Menor (Ponto, Galacia, Capadocia y Bitinia) que procedían del paganismo y habían sido evangelizadas por Pablo.

Su intención es alentar a estas primeras comunidades cristianas, para que se mantengan fieles a la fe recibida, ante las dificultades por las que estaban pasando. Les anuncia que sólo podrán perseverar ante las tribulaciones los que tomen como modelo a Cristo que murió injustamente por nosotros. Les exhorta a vivir como ciudadanos ejemplares en la obediencia, la paciencia y el perdón. Contiene un resumen de las enseñanzas apostólicas.

En la segunda carta, Pedro se presenta como testigo de la Transfiguración y defiende que sus enseñanzas tienen origen divino.
Fue escrita poco antes de su martirio y en ella trata de prevenir el peligro que correr la fe y las buenas costumbres a causa de los falsos maestros. Previene a los cristianos sobre las herejías que tanto daño harían durante los primeros tiempos de la Iglesia.
También habla sobre la PARUSÍA (segunda venida de Cristo), los falsos maestros incitaban a no esperarla, ante el retraso de esta venida