Pablo llega a Tesalónica, acompañado de Silas durante su segundo viaje apostólico. Era una de las ciudades más importantes de Macedonia y, aunque era una ciudad eminentemente pagana, allí vivía una comunidad judía, ya que Pablo enseña la Buena Noticia en la sinagoga.
Algunos judíos sintieron envidia del éxito de esta predicación e intentaron llevar a Pablo ante el tribunal. Este hecho hace que Pablo abandone la ciudad y se dirija a Berea, Atenas y más tarde, a Corinto. Esta salida precipitada hace que envíe a Timoteo para continuar sus enseñanzas.
Estando Pablo en Corinto, recibe la visita de Timoteo que le plantea las dudas que tenía la comunidad sobre la suerte de los difuntos y sobre la segunda venida del Señor (PARUSÍA). Algunos pensaban que esta segunda venida del Mesías iba a ser tan inminente que incluso dejaron de trabajar. Pablo llegó a decirles: " El que no trabaje, que no coma".
Desde Corinto escribe la primera Carta a los Tesalonicenses. Esta carta, escrita entre los años 50-52, es el primer escrito de Pablo y también del Nuevo Testamento. La segunda carta la escribe unos meses después.
Están dirigidas a cristianos que sufren ataques por parte de los judíos que no aceptaron la Buena Noticia.
En ellas encontramos las principales verdades de fe, que la tradición recogerá en el CREDO, y los fundamentos de la moral cristiana. Explican de manera especial lo que ocurre a cada persona después de la muerte y lo que sucederá al final de los tiempos con la venida gloriosa del Señor.