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No estudian

Todos los días hay que estudiar y hacer algún trabajo o actividad para llevar las materias al día. Alguien que no estudia diaria o casi diariamente está abocado al fracaso escolar. Además del trabajo pautado por los profesores y de la preparación de exámenes, el horario de estudio tiene que incluir actividades que ayuden a los estudiantes a mejorar su rendimiento: lectura, cálculo, deportes...

Ayudar y controlar. Vídeo de CeDeC MECD en Youtube. Licencia Creative Commons 

Manuel Padín, profesor del IES "Enrique Díez-Canedo" apela a los padres para que estos supervisen el trabajo en casa de sus hijos. Son ellos los encargados de establecer negociadamente las pautas del trabajo en casa. La labor paterna tendrá que continuar con el "control" del cumplimiento de las normas establecidas.

Los síntomas

  • Supuestamente, nunca tienen que hacer nada en casa.
  • Terminan rápidamente las tareas.
  • Pueden estar aparentemente atentos al libro, pero la cabeza la tienen en otro sitio.
  • Tardan demasiado tiempo en hacer las tareas.
  • No dedican un tiempo de trabajo para realizar tareas pendientes.
  • Se meten en su cuarto muchas horas pero han podido pasarse la tarde entera haciendo dibujos, oyendo música o chateando por el móvil.

Los padres deben ejercer su labor de vigilancia durante toda la vida académica de sus hijos. El hecho de que se hagan mayores, y por tanto más autónomos, no significa que los padres renuncien a esa labor. Lo que si deberán es ir modificando la forma de controlar los estudios.

Limitar y supervisar. Vídeo de CeDeC MECD en Youtube. Licencia Creative Commons

Granada Domínguez, Orientadora del IES "Enrique Díez-Canedo", pide a los padres que controlen los estudios de sus hijos. No es fácil, porque los chicos ofrecen cada vez más resistencia, pero en esa labor está la base del futuro académico de muchos alumnos.

Cómo actuar

  • Hacer que adquieran hábitos y rutinas de estudio. Muchas veces la única manera de hacerlo es por repetición de actos.
  • Supervisar sus tareas a través de la agenda escolar y del contacto con los profesores.
  • Realizar un seguimiento diario del trabajo. Que cuenten lo que tienen que hacer y al acabar las tareas resuman lo que han hecho.
  • Hacerles caer en la cuenta de que tareas más difíciles conllevan más esfuerzo: repetición y ampliación de lo que es más sencillo.
  • Establecer pequeños objetivos. No podremos conseguir desde el principio que estudien dos horas diarias pero sí podemos marcar como meta que durante una semana lleven todo el trabajo al día. 
  • Premiar el esfuerzo y los buenos resultados. Pequeñas recompensas ayudan a motivarse.

¿Es bueno o malo que los niños estudien con el ordenador? La respuesta a esta pregunta depende del uso que los chicos, con la guía de sus padres, hagan de esta herramienta. Bien utilizadas, las nuevas tecnologías pueden ser un elemento de apoyo efectivo y motivador. Incluso, puede servir para que los hermanos mayores apoyen los estudios de los más pequeños.

El ordenador, herramienta de estudio. Vídeo de CeDeC MECD en Youtube. Licencia Creative Commons

Vicente López Mariño estudia 1º de ESO en el IES "Francisco Daviña Rey". En este vídeo, resume cuál es el uso que el hace de su ordenador personal como apoyo en el estudio. Además, presenta un ejemplo de cómo este recurso sirve también de ayuda a su hermana, que estudia en  Primaria.

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