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3. Realismo: las mujeres trabajan o quieren trabajar.

El mundo de las mujeres trabajadoras

Los estereotipos acerca de la distribución del trabajo entre mujeres y hombres se relacionan con un invento del siglo XIX: el modelo de familia burguesa, dentro del cual las mujeres tenían la responsabilidad de gobernar la casa y brillar en el espacio doméstico, mientras que los hombres se reservaban todas las profesiones y las actividades públicas, incluida la política. Son esos tópicos los que nos hacen pensar que la entrada de las mujeres en el mundo del trabajo ha sido relativamente reciente.

La realidad histórica es muy distinta y depende de las clases sociales. Las mujeres han desempeñado importantes funciones productivas, no solo reproductivas, desde el comienzo de la Humanidad, y han seguido haciéndolo en el mundo rural hasta nuestros días. La incorporación de mujeres al mundo obrero es tan temprana o tardía como la de los varones, dependiendo del contexto social y económico de cada país y del momento en que se produjo la Revolución Industrial. Siempre ha habido mujeres trabajadoras.

Sin embargo, era difícil que mujeres y hombres desempeñaran los mismos puestos. El trabajo en las fábricas de tabacos a lo largo del mapa de España es un claro ejemplo. Durante mucho tiempo, fue un trabajo casi exclusivamente femenino, por el componente de artesanía de las labores de los cigarros y la maestría heredada de otras mujeres. Sin embargo, la maquinización del proceso, en parte inducida por el consumo de cigarrillos (pitillos), sirvió de excusa para la expulsión de las trabajadoras y su sustitución por empleados masculinos.

Cabe otra explicación, que rompe los estereotipos. Las mujeres eran reivindicativas y se organizaban para defender sus derechos, como constata la historia social sobre las fábricas de tabacos en Sevilla, Madrid, La Coruña, Alicante, Cádiz, etc. Justo cuando era posible que subieran puestos en la escala laboral, gracias a nuevas oportunidades de formación, las direcciones (masculinas) prescindieron de ellas.

SECUENCIA DE LA SECCIÓN.

Este es el orden recomendado con el que realizar y poner en escena las misiones de los distintos equipos implicados, a los que se cita en cursiva al lado de cada una de ellas.

Lecturas dramatizadas (90 min).

Dentro de cada apartado se indica el género literario de la lectura, a tener en cuenta en el momento de elaborar el comentario de texto, la exposición y el esquema.

Además, se especifica la autora y el personaje (en su caso) de la obra; ambas pueden ser elegidas para elaborar el retrato. Si se trata de un autor masculino, entonces la descripción para la Audioguía ilustrada se basará en el personaje femenino que ha construido, dado que nuestro objetivo consiste en elaborar una colección de retratos de mujeres relevantes.

Por último, se sugieren otras autoras relacionadas en razón del tema, una de las cuales podría tomarse en lugar de la propuesta con el fin de buscar y seleccionar la lectura correspondiente al apartado y elaborar el retrato. Procurad que no se repita el retrato de una misma autora, ya que alguna de ellas (p. ej. Emilia Pardo Bazán) aparece en distintos apartados. En tal caso, se recomienda escoger el personaje.

Sea como fuere, todas merecen ser incluidas en las misiones investigadoras, tanto al preparar la exposición y el esquema, como al plantear las preguntas de relación y responderlas; también las que conozcáis pero no aparezcan en esa lista incompleta.

1. El chivo expiatorio del patriarcado: la vergüenza. RESISTENCIA.

NOVELA REALISTA.

  • Personaje: Ana Ozores. Autor: Leopoldo Alas Clarín, La Regenta, (1884-1885).

2. El chivo expiatorio del capitalismo: la miseria. SOLIDARIDAD.

NOVELA REALISTA.

3. La lideresa empoderada y escarnecida: décadas antes del sufragio femenino. TRABAJO.

NOVELA SOCIAL, RELATO DE VIAJES Y TEATRO REALISTA.

  • Protagonista: Amparo, "la Tribuna", cigarrera de la Fábrica de Tabacos en una ciudad imaginaria del Norte de España, Marineda. Autora: Emilia Pardo BazánLa Tribuna (1883). Continuación de la historia en Memorias de un solterón (1896), con otra protagonista: Feíta Neira, joven feminista.
  • Otras autoras: Flora Tristán (Peregrinaciones de una paria, 1839-40), Rosario de Acuña (El Padre Juan, 1891).

4. El deseo negado y disfrazado. DESEO.

NOVELA CÓMICA, SOCIAL Y ESTETICISTA.

  • Protagonista (autobiografía ficticia): Asís Taboada, viuda gallega, quien se enamora sin querer de un joven andaluz. Autora: Emilia Pardo BazánInsolación (1889).
  • Protagonista: Blanca, aristócrata de rancio abolengo, cuya doble conciencia se muestra y su denuncia. Autora: Mercedes Cabello de Carbonera, Blanca Sol. Novela social (1888).
  • Protagonistas: Luisa, mujer culta, burguesa, quien se aburre por haberse casado muy joven con un señor serio, se siente atraída por Carlos, intelectual y político liberal. Autora: Concepción Gimeno de Flaquer, Una Eva moderna (1909).

Debate: la valoración y la distribución del trabajo según el género (30 min). TODOS LOS EQUIPOS.

Poco más abajo, en esta misma página, se describe la estructura y el guion del debate, en el que participan todos los grupos.

Debate: la valoración y la distribución del trabajo según el género.

Duración:
30 min
Agrupamiento:
Siete equipos de dos a cuatro personas.

Las tres novelas que hemos leído y presentado durante este periodo tienen un asunto en común: las paradojas y los cambios (lentísimos) que se están produciendo en la distribución del trabajo entre mujeres y hombres, así como la valoración que merecen los roles que desempeñan unas y otros.

¿Hay tareas o trabajos que sean específicamente masculinos o femeninos? ¿Cuáles?

¿Qué dificultades puede provocar a una mujer que le sean vedadas profesiones u oficios considerados "masculinos", si se ve obligada a conseguir ingresos por una necesidad urgente?

¿Por qué crees que actividades tan necesarias para la vida como el cuidado o la crianza, tanto en el servicio doméstico cuanto en servicios públicos o empresas, estén peor pagadas (e incluso no sean retribuidos) que los trabajos en la industria, la construcción o la administración?

¿Te parece justo que mujeres u hombres jóvenes trabajen sin cobrar lo mismo que otras personas mientras "se están formando"?

Puedes consultar este otro fragmento de la novela Memorias de un solterón, de Emilia Pardo Bazán.